
Por estos días cae mucha agua del cielo, mi mamá dice que se llama lluvia, cada vez que la veo correr por la ventana de la sala, me asomo y repito: llullia. Así como la llullia cae inesperadamente, también son los días, inesperados.
Mi coche verde sufrió un accidente a causa de la lluvia, mi abuelo me sacó a pasear por el barrio en compañía de Yayi y Nomimo, en medio del viaje, empezó a caer agua y por salir corriendo, zaz! aparatosamente uno de los remaches que sostiene en pie el coche se partió.
Lo mejor de todo fue ver al par de abuelitos correr como de 15 y llegar agitados a casa.
Pero la lluvia también trae cosas agradables, por ejemplo, que mi mamá se reúna con sus amigas mientras los niños nos divertimos.
Esta semana sí que fue agitada, tuvimos ¨full house¨. Así dice mi mamá cuando tenemos visita, pero no sólo la de ella estuvo llena, mi casa también lo estuvo.
La princesa Salma, Vic, Nomimo y yo la hemos gozado al máximo! al punto de

creer que pronto necesitaré de una nueva.
Si mi madre no hubiera hecho las reparaciones locativas, quizás hoy no sobreviviera.
Quiero más días inesperados, con lluvia, o sin ella, pero sin duda alguna con mis amigos, aprender palabras nuevas, pasar de la risa al llanto; y nuevamente reír a carcajadas.
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